martes, 21 de enero de 2014

Madres Tóxicas

Mucha gente cree que la definición de una madre tóxica es una madre que, necesariamente, utiliza la violencia física o la agresión. Que le pega a sus hijos, que los ata, que los castiga privándoles la indispensable comida, cosas así, cosas extremas, y muy tangibles.
 
Sucede que existe un tipo muy común de madre tóxica (quizás el término clínico no sea ese, pero es el que yo conozco), que suele disfrazarse de cordero para pasar desapercibida. Es aquella madre controladora. Que cuando eres chico usa el poder de "la que manda soy yo, la que provee soy yo, esta es mi casa y aquí se hace lo que yo diga, etc.", pero cuando vas creciendo y se le complica la cosa, sobre todo cuando comienzas a ganar tu propio dinero y quieres independencia (y más de una madre así) cubre ese control asfixiante con manipulación
 
Tiene varias opciones, por ejemplo, la que siempre da órdenes disfrazadas de consejos "porque es mayor y sabe más" y pone cara de tragedia si su "consejo" no es seguido. O la realmente manipuladora-controladora que te sigue mandando sin usar los argumentos de niño, pero utilizando algún otro argumento que te haga sentir culpable (ella mismas se encargó desde que eras un niño, como un condicionamiento, de que lo que sea que utiliza de arma sirva para hacerte sentir mal). "Si, igual tú siempre fuiste el más rebelde!", "Si tu papá todavía viviera las cosas serían diferentes, pero como soy yo!", "Si yo no estuviera enferma como estoy!", etc.
 
He visto madres que controlan hijos de 40 y 50 años. Les dan órdenes, si, órdenes constantes como si fueran soldados, personas de servicios o empleados de algún tipo, según sea el caso. Les controlan las horas de salida y llegada, las compañías o amistades, las visitas. Alzan la voz, o lloran, o utilizan el silencio forzado,  dependiendo de su "audiencia", y quien mejor que ellas para conocer con cada quien funciona cada cosa. Estos hijos son personas que nunca sabrán lo que es la vida real, completa y realizada.
 
Y he visto casos peores, aquellos que por un tiempo relativamente largo, 10, 15, 20 años, saborearon lo que era controlar sus propias vidas (esos que escaparon y se fueron siquiera a 400 km de la madre-tóxica) ...y sin embargo siempre con la vigilancia a distancia por teléfono, por celular, por redes sociales, etc. y que luego, por alguna funesta circunstancia como una viudez, un accidente, una enfermedad grave, un divorcio (sea de la madre, pero mucho peor y más fácil de manipular si es el hijo/a quien se divorció) se ven otra vez "después de viejos", si me permiten la frase, viviendo con los padres, y comienzan a tener ese control-manipulación encima. Y no les cuento si el problema es un accidente o una enfermedad grave porque entonces hacer sentir culpable es mucho más fácil. Y también que todos los demás se pongan en tu contra si deseas siquiera "respirar", no se diga tener una vida.
 
Conozco una madre que controla hasta cuando abren la puerta del apartamento para ir a botar la basura, y que aunque sepa que estás dentro del apartamento pregunta constantemente en qué punto o habitación estás y qué haces. En esa casa no se puede ni ir al baño sin avisarle a la señora.
 
En fin, muchos psicólogos dicen que en una familia funcional, una madre sana, física y psicológicamente, es aquella que tratará de que los hijos se independicen lo antes posible.
 
Como en otros países que se van cuando comienzan la universidad a vivir en un campus, una residencia estudiantil, un apartamento compartido, la opción que sea viable según sus posibilidades. Muchos de ellos buscan trabajos de medio tiempo, becas, créditos estudiantiles, pero incluso aquellos que aún necesitan de "mamá y papá" para pagar la universidad (si esta no fuera gratuita como muchas en nuestro país y en otros países latinoamericanos) de todas formas gozan de un preciado tesoro: 
 
PADRES QUE NO SE METEN, NI CONTROLAN SUS VIDAS, Y QUE DESEAN VERLOS REALIZADOS, COMPLETOS, INDEPENDIENTES Y FELICES
 
...y por extensión, familias que no luchan tratando de hacerte sentir culpable si decides independizarte.
 
¡Ojalá hubiera escuelas para padres! Todos venimos sin manual. Y se supone que mientras más hijos se tienen (o se tenían, porque con esta economía ya hay que ser valiente para tener 2, no se diga 7 u 8 como hace 50 años) más se aprende y más se sabe. Pero por lo que me ha tocado ver directamente, y algunas historias que me han contado sus protagonistas, parece que a veces la cosa se pone peor y creen que el o los últimos tienen alguna tara mental y por eso van a necesitar SIEMPRE esa "protección" no solicitada.
 
Quedan las terapias de familias y herramientas de ese tipo, pero en este país son tan costosas que a veces sólo quedan dos opciones: rebelarse o someterse. Con ninguna de las dos, a menos que se  trabaje mucho con  un especialista para reprogramar toda esa culpa y codependencia que te grabaron desde bebé, lograrás ser feliz o al menos sentir paz. A menos que haya terapia de por medio, siempre quedará la sombra de la culpa y de la vergüenza de la familia que te acusa y sólo vivirás una felicidad a medias.
 
Es tanto y tanto lo que quisiera decir que si sigo escribiendo nadie leerá el post.... Mejor dejarlo hasta acá y quizás en otra noche de insomnio escriba la "parte II".
 
----------
Gracias a harrymedia.com por la imagen.