lunes, 3 de abril de 2006

Serenidad...


He encontrado que aunque la propia desesperación a veces nos hace ver nuestros problemas como “los únicos conflictos de la tierra” lo cierto es que muchos amigos/conocidos/desconocidos, en fin, muchos otros seres humanos están pasando por las mismas cosas o, incluso por cosas más difíciles. A veces siento que escucharlos, apoyarlos, aconsejarlos (si es que está en nuestras manos) ayuda a mitigar nuestro propio desconsuelo e incluso aumenta nuestra capacidad de “esperar” por aquello que anhelamos o aceptar de la mejor manera aquellas cosas que no dependen de nosotros, pero nos afectan.

He cavilado en esto muchas veces durante mi vida. Hoy específicamente varias cosas que he leído me han llevado nuevamente a estas reflexiones y a compartir con todos una de mis oraciones favoritas: La Oración de la Serenidad.

“Señor, dame Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, Valor para cambiar las que si puedo y Sabiduría para reconocer la diferencia”

...la suelo repetir casi a diario, pero más cuando me desespero, ya que me temo que la paciencia no es mi fuerte. Me tranquiliza, me hace poner las cosas en perspectiva, me hace recordar que de nada me sirve mortificarme por cosas que no están en mis manos, me hace sentir que hay alguien Más Grande que puede ayudarme a tener fuerzas cuando las circunstancias adversas más pesan.

Creo que es diferente para cada quien... sé que esta oración quizás no tenga el mismo efecto en todo el mundo. Sin embargo, siento que todos tenemos la capacidad de conseguir un catalizador que saque nuevamente la fe que hay dentro de nosotros y nos ayude en esos pesados momentos. ¡Ánimo!

8 comentarios:

Tapa-Amarilla dijo...

Hola Acerina, espero que te haya ido bien en lo cabe en tu viaje, muy lindo y muy acertado tu post...
Saludos...

Joe Cool dijo...

Serenidad?, sí, muchas/demasiadas veces careces de ella, quienes te conocemos sabemos que eres demasiado acelerada.

En mi caso, a pesar de parecer tranquilo, pues, como que siempre ando con el cerebro y las ideas a millón, suelo desesperarme "silenciosamente" cuando quiero lograr o conseguir algo... tal vez por ello ando así.

Buena oración.

Cambio y fuera. Paz

Cleo dijo...

En lo poco que conozco de ti a través de tus letras, me reflejas un gran parecido a mi misma, reflexionas todo y le buscas la vuelta todo o me equivoco?...
Mientras puedas ayudar a los demás y seguir en tu propia busqueda guiada por lo espiritual, hazlo!
La paciencia es un don que no todos tenemos, pero que con el tiempo nos llega, todo es parte de un plan de vida...
No deseperes todo tiene un momento justo, en el espacio y el tiempo...
Cuídate :d

Glinda dijo...

La oracion de Santa Teresita de Avila tambien llena mucho y reconforta en esos momentos de desesperacion, Animo....
un abrazo

metacid dijo...

Chamita sin comentarios pero dios es tan benevolente que siempre intercede por nosotros haciendo reaparecer nuestra fe

Coqueta dijo...

Me encantó este post Acerina, y la oración más acetada no puede ser.

Definitivamente es como tú dices: la mayoría de la gente está pasando por cosas como las nuestras, ya han pasado por ellas o están peor que nosotros...

Ojalá que pronto todos los que en este momento estamos así logremos la solución al problema para por lo menos preocuparnos por algo diferente :-)

Saludos.-

Acerina dijo...

Tapita: Mi viaje estuvo muy bien, gracias :)

Básico: A mí se me nota mucho, y a ti poco... pero, en cualquier caso, espero que ambos encontremos la paz que necesitamos... Gracias por "estar" siempre!

Greta: Si... tienes razón, a todo le doy la vuelta y siempre trato de buscar razones... Gracias por tus palabras :)

Glinda: Te refieres a "Nada te turbe; nada te espante; todo se pasa; Dios no se muda..."??? Es simplemente hermosa :)

Metacid: confío plenamente que así sea!!!

Coqueta: Dios te oiga... que todos encontremos paz y soluciones!

A todos: ¡Gracias por visitar!

Ci vediamo ;)

Glinda dijo...

Acerina esa q tu dices tambien me encanta... la que yo te decia es esta:
"Que hoy tengas paz. Que confíes en que El Señor te tiene
exactamente en
donde tienes que estar. Que no olvides las posibilidades
infinitas que nacen
de la fe.
Que utilices esas gracias que has
recibido y que pases a otros ese amor que
te ha sido dado... Que para
ti sea suficiente el saberte hijo de Dios.
Permite que esta presencia
se aloje en tus huesos y que le de libertad a tu
alma para cantar,
bailar, alabar y amar. Está ahí para cada uno de ustedes.
Amén."